Una Biblioteca Popular, para sembrar esperanza.
Allí, donde parece terminar el mundo ,y el campo aún se une con el cielo, se veía a lo lejos la silueta de un hombre arando de a pie, bajo un sol imponente. Fue imposible no observarlo en el paisaje: resistiendo a la pobreza e ignorancia estaba el, sembrando sueños.
Ahí mismo, bajo el mismo sol, descubrimos también a ella, con su cuerpo de chapas con óxido y maderas, erguida y con su alma nueva: La biblioteca popular creada por Roque, el mismo hombre que siembra ilusiones y que también lo hace con los libros.
En la zona más rural de lo que antiguamente fue "Monte Chingolo" y luego pasó a ser Ministro Rivadavia ,partido de Almirante Brown, en la provincia de Buenos Aires, un lugar que sobrevive al abandono y desidia total de los gobiernos, vive ,junto a su esposa, algunos hermanos, hijos y nietos, y alrededor de cien familias vecinas, Roque Presentado, de 67 años, oriundo de Santa Elena, Pcia.de Entre Ríos.
Al conversar con el, uno intuye el deseo de superación ferviente que trae en su alma.
Y es que su vida, no fue nada fácil, aunque ,en su mirada, podemos intuir que uno de sus mayores dolores fue no tener acceso a la lectura desde una edad temprana, a esa puerta mágica que es un libro...
Roque pasó muchas situaciones límites para ganarse hoy esta paz que lo rodea. Su padre trabajaba seis meses en una industria ,pero también se ausentaba otros seis buscando el sustento en el río o en el monte. Por eso es que decidieron realizar la inmensa travesía de comprar una balsa que les permita atravesar Santa Fe, buscando nuevos horizontes para sobrevivir. Así, llegaron a Buenos Aires, caminado 550 kilómetros, durmiendo en las paradas de colectivos ,o donde el cansancio se los ordene.
Finalmente, después de algunos años, la familia se separó. Así es como Roque se instala con sus sueños en este campo de 60 hectáreas al que aún hoy el acceso es difícil.
Allí planta verduras orgánicas (plantines de tomates, acelga, lechuga, morrones...) que vende para subsistir, pero también para concientizar acerca de la importancia de plantar nuestro propio alimento, utilizando la nobleza de la tierra, para nutrirnos de manera saludable y segura, sin la incorporación de químicos dañinos para la salud.
-"Se sufre mucho, nos cuenta, cuando hay que firmar un papel y no sabés escribir, como también se sufre cuando el hombre se aprovecha de esta situación para robarte tierras", dice.
Así es como a los 14 años aprendió a leer, y a los 18 realizó la educación Primaria, lo cual hoy le permite hacer cursos en Universidades ,algunas de países vecinos para perfeccionar su actividad agrícola.






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